El podcast, que ya suma cinco capítulos, busca hacer digerible la política sin
perder rigor. Ir al corazón de la noticia y revelar el “lado C” de sus protagonistas es lo que
define el sello de un proyecto que ya marca la pauta de los grandes titulares. En esta entrevista, las periodistas profundizan en el rol del periodismo político.
La oficina de La Tercera está en completo silencio. Lo único que se escucha son las voces
de Mónica Rincón y Paula Catena, quienes graban el primer capítulo de su podcast Cómo
te lo explico. La noche anterior trabajaron la pauta hasta la 1 AM. Mientras construyen su
primer episodio, buscan adaptarse a un formato que nunca habían probado. Para la
entrevista, bajamos al patio del edificio Torre de Vitacura. Mónica se sienta en el piso, y
Paula degusta un coyac.
Periodistas de CNN Chile y La Tercera, respectivamente, ambas definen el propósito del
podcast como una “cebolla informativa”: ir sacando capas hasta mostrar qué hay en el
corazón de la noticia. También lo entienden como un trabajo de proyección, donde surgen
preguntas como: ¿quiénes toman las decisiones? ¿Cómo se negociarán las próximas
reformas? ¿Qué temas marcarán la pauta?
Todo bajo un sello que sintetizaron en una frase: “La política en simple”.
—¿Cuáles son sus primeras sensaciones tras grabar el primer capítulo?
—Paula: Es la primera vez que trabajamos juntas con Mónica, entonces tenemos la
sensación de alivio de que ya salió.
El episodio debut se tituló Las verdaderas primarias de la derecha y las revelaciones de
Mario Desbordes. Hoy ya suman cinco capítulos, cuyos momentos y revelaciones de sus
entrevistados han terminado en titulares de distintos medios nacionales.
—Mónica: “Si yo tuviera que definirlo en una emoción, sería alegría. Por tres cosas. Uno,
creo que la política es muy relevante en la vida cotidiana de las personas y queremos
acercarla a la gente. Segundo, porque no hay mujeres hablando en un formato podcast de
política y eso también es un aporte”.
A diferencia de otros podcasts, ambas periodistas comienzan de pie para saludar a su
audiencia. Una suerte de “stand up” político, como lo llama Rincón.
―Mónica: Y tercero, tú —mira a Catena— trabajar con Paula es un motivo de alegría,
queríamos hacer esto hace harto tiempo.
—¿Qué necesidades o vacíos identificaron dentro de la cobertura política actual
que les gustaría suplir con este podcast?
―Paula: El público de La Tercera son personas que generalmente están más informadas
que el resto. Y nos han comentado que a veces la política es difícil de digerir (…) Esta
instancia yo creo que nos permite eso, tratar de explicar cómo son los procesos y quiénes
toman las decisiones.
Cómo te lo explico aborda otros ángulos de la noticia que normalmente están escondidos.
Más que un lado B, apuntan a mostrar un “lado C” de los políticos. Con cinco millones de
nuevos votantes que se informan a través de otras plataformas, buscan llegar a públicos
distintos y acompañarlos en momentos cotidianos.
—¿Cómo explicarán temas complejos sin perder profundidad?
—Paula: Eso es parte del desafío. Buscamos explicar en simple, pero no por eso va a ser
irrelevante. Tiene que ver con profundizar en cuáles son las dimensiones de cada tema.
—Mónica: El humor o buscar una nueva vuelta de tuerca en los hechos, son cosas que
ayudan. Esto sirve tanto a un público muy informado para que descubran cosas nuevas
como a otros que no entienden las razones detrás de las decisiones.
—En una publicación que subieron a Instagram mencionan que, cuando se
conocieron en Nueva York, se dieron cuenta de que eran “igual de intensas para
reportear”, ¿a qué se refieren con eso?
—Paula: Que es 24/7. Ambas nos dimos cuenta de que buscábamos ir más allá de la
noticia, y que no nos quedábamos conformes con la información que se entregaba.
En 2019, lo que Paula llama “episodio Macron” demostró esa intensidad. Las periodistas
se encontraban en una delegación de prensa: la jornada estaba por terminar y los
políticos asistirían a un seminario sin declaraciones. La instrucción era clara: la prensa no
podía pasar. Ninguna de las dos escuchó.
—Paula: Yo siempre he sido de tratar de buscar, pero me di cuenta de que Mónica era
peor. Se pasó por debajo de las piernas de un guardaespaldas de Macron para llegar a él.
Y obtuvo su cuña.
Rincón agrega que a ambas no solo les apasiona la política, sino el periodismo en
general, “en la misma tecla de intensidad”.
—Paula: Cuando terminamos las jornadas, siempre comentamos lo que pasó:”Oye,
¿viste lo que dijo?”, “Esto podría ser noticia”. Siempre estamos pensando en clave
política. Mónica siempre está dispuesta, aparte de ser talentosísima. Hay una admiración
profesional mutua que además hace más fácil trabajar en conjunto.
—Y en un contexto donde gran parte de las personas están desinteresadas por la
política, ¿cuál creen que es el rol del periodismo político?
—Mónica: Mostrar que la política es necesaria y que es importante para sus vidas
cotidianas (…) Y también yo creo que hay buenos y malos políticos. Ponte tú, los casos
de corrupción y financiamiento ilegal de la política hacen pensar que todos los políticos
son así, y ese es el mejor negocio para los malos políticos o para los corruptos. Por otro
lado, lo de conocer el “lado C” de los políticos no lo hacemos por choreza, sino porque
hay un lado humano en esos políticos que hay que mostrar.
La buena política, para Rincón, es la que logra acuerdos como la ley de adopción, que
implicó que todos transaran en sus convicciones más profundas. También reconoce que
los medios a veces han fallado en cubrir temas relevantes para la ciudadanía.
—Se dice a menudo que el mejor periodista es aquel que es objetivo. ¿Están de
acuerdo con eso o creen que existen otros tipos de límites?
—Mónica: Yo creo que el periodismo se ejerce desde una cierta soledad. No somos
activistas de ninguna causa, ni militantes de ningún partido o religión. Más que creer en la
objetividad, creo en la independencia. Más allá de lo que tú piensas, de las simpatías que
tengas, de la historia personal, debes preguntar lo que tienes que preguntar. No buscas
incomodar como objetivo, pero tampoco te inhibes si vas a incomodar.
—Paula: Siempre ha sido un debate que ha estado instalado. La objetividad y la
independencia van de la mano. Lo que no ve la gente que cubre política es que uno en el
día a día se relaciona con políticos, lo que inevitablemente te hace generar vínculos al
reportear. No hablo de lazos de amistad, sino de puentes para que ellos tengan la
confianza de contarte cosas. Pero eso no puede impedirte a la hora de tener que contar
algo sobre esa persona.
Mónica señala que esto depende del periodismo que se ejerza. En Tolerancia Cero, por
ejemplo, hace periodismo de opinión en ciertos espacios del programa. “Yo creo que uno
tiene derecho a sus propias opiniones, pero no a sus propios datos”, asegura.
—¿Cuáles son las implicancias del periodismo que no se ven en la pantalla?
—Paula: Lo primero es estar preparado. Si vas a entrevistar a alguien, no puede pillarte.
Debes poder contrarrestar la información. Yo creo que a todos los periodistas les ha
pasado que de repente el entrevistado te dice cosas que no son así, y si el periodista en
el momento no lo ve, ahí igual hay una falencia en el trabajo que estás haciendo. Parte de
la esencia del periodismo tiene que ver con que se cuente la verdad de los hechos.
—Mónica: También, estar enamorados de las pautas noticiosas, pero cuando comienza la
conversación, desenamorarte completamente de ella, porque muchas veces una
declaración cambia totalmente el foco de lo que ibas a conversar (…) El periodismo se
tiene que hacer con justicia. El trato tiene que ser igualitario en el sentido de que no
importa el signo político, la edad o el género de la persona que está al frente. Lo que
importa es la gente para la cual se trabaja y nos debemos a las personas que van a
escuchar, leer o ver lo que pretendemos poner en un programa (…) Cuando el periodismo
no incomoda, es relaciones públicas, con todo el respeto que le tengo. Pero cuando se
busca solo incomodar y no informar, tiene más que ver con el ego del periodista.






