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Vestimenta en el deporte profesional: un historial de sexualización femenina

Una reciente polémica por los uniformes creados para el equipo estadounidense de atletismo femenino de los Juegos Olímpicos de París 2024 abrió nuevamente el debate sobre la sexualización femenina en el deporte.

Los uniformes fabricados por la marca Nike tenían el propósito de ser utilizados por las atletas en los próximos Juegos Olímpicos de París 2024. Sin embargo, desde su lanzamiento, numerosas deportistas, entrenadores y aficionados han criticado fuertemente la vestimenta por su estilo excesivamente revelador y sexista, dado que tiene un corte muy alto en la zona del pubis.

“Los atletas profesionales deberían poder competir sin dedicar espacio cerebral a la constante vigilancia del pubis o a la gimnasia mental de tener cada parte vulnerable de su cuerpo en exhibición”, escribió en su cuenta de Instagram la exatleta estadounidense Lauren Fleshman al respecto.

Tras la ola de críticas, la marca explicó que este uniforme era solamente una de las muchas opciones que diseñaron para las atletas femeninas.

Una historial de sexualización

A pesar de que las marcas que diseñan la vestimenta de atletas tienen cierta libertad creativa, el problema de fondo viene de los códigos de vestuario que fijan las federaciones deportivas, muchos de los cuales hoy día están obsoletos. Por ejemplo, de acuerdo a las regulaciones de la Federación Internacional de Balonmano, las atletas deben usar calzón de bikini con un ancho lateral de un máximo de 10 centímetros con un “ajuste ceñido”.

Esta medida generó una serie de críticas desde el equipo femenino de balonmano de playa de Noruega en 2021, el cual fue multado después de que las jugadoras optaran por usar pantalones cortos en lugar de bikini durante un partido en el campeonato europeo. Según declaraciones del entrenador, las atletas sabían que iban a ser multadas, ya que habían luchado por el derecho a usar alternativas al bikini durante varios años.

Algo similar ocurrió en los últimos Juegos Olímpicos de Tokio 2022, cuando las atletas alemanas del equipo de gimnasia se presentaron a una de las pruebas con trajes de cuerpo entero que cubrían piernas y brazos, en lugar del tradicional maillot ajustado y corto que se las obliga a utilizar.

Apostando por el cambio

 Atletas alrededor del mundo han luchado por años para cambiar estas normas y sus esfuerzos hoy dan frutos. Por ejemplo, la Federación de Gimnasia de Nueva Zelanda actualizó recientemente sus normas de vestimenta, permitiendo que las mujeres puedan utilizar shorts o leggings sobre sus leotardos.

Lo mismo ocurrió con la Federación Internacional de Balonmano luego de la controversia en el campeonato europeo, quienes cambiaron las regulaciones de uniforme, permitiendo que las jugadoras puedan utilizar shorts. “Solo queremos ser tratadas de la misma manera en que tratan a los hombres”, expresó Julie Aspelund Berg, una de las atletas del equipo de balonmano para CNN.

 

 

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