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El dinero y tus emociones: Un vínculo que todas podemos mejorar

Por: Cecilia Bonino, cofundadora de Mujeres y Dinero UY

¿Alguna vez te preguntaste cómo te sentís respecto al dinero? ¿Alguna vez pensaste que ese vínculo puede mejorar? Nos relacionamos diariamente con este tema a través de compras, ventas, cuentas, deudas, pero la mayoría de nosotras no aprendió a hacerlo y a menudo se vuelve un padecimiento.

No sé lo que gasto, me da terror enfrentarme a eso”. “Soy horrible con los números. No entiendo nada, mejor que se ocupe otro”. “Si tengo tres, gasto tres. Si tengo 100, gasto 100”. No puedo ahorrar”. “Tenía un fondo de emergencia, pero el año pasado hice un viaje y quedé en cero”. “Quiero invertir, pero no me animo”. En la comunidad de Mujeres y Dinero (MyD) escuchamos frases como estas todas las semanas.

Las mujeres muchas veces nos sentimos inseguras y ansiosas frente al dinero. Nos cuesta pedir un aumento de sueldo aunque estemos convencidas de merecerlo hace años, nos cuesta hablar de dinero con nuestras parejas e hijos, nos resulta difícil ordenar y enfrentar nuestras finanzas, pero sobre todo, nos cuesta visualizar que nuestro vínculo con el dinero comienza en lugares profundos y no visibles: nuestras emociones. Los condicionamientos, mandatos familiares y creencias limitantes que todas -en mayor o menor medida- cargamos sobre nuestros hombros, determinan cómo nos sentimos respecto al dinero mucho antes que las cuentas.

Allí se aloja buena parte del problema y esto no respeta nivel socio económico ni títulos universitarios. Sabido es que hay mujeres con altos cargos en empresas importantes, donde se muestran muy solventes, pero que con sus finanzas personales son un todo lo contrario y viven instaladas en el sillón del padecimiento financiero.

Las decisiones que tomamos y las que posponemos tienen que ver mucho más con nuestra psicología del dinero que con nuestra inteligencia o capacidad para manejar números o resolver problemas prácticos en la vida. ¿Por qué? Porque nuestro dinero no depende de fórmulas, sino de la autoconfianza, hábitos y las conductas emocionales de cada persona. Y normalmente nadie nos enseña sobre todo esto.  

En Uruguay los datos hablan solos. Un estudio de opinión pública encargado por MyD a Opción Consultores reveló que 7 de cada 10 uruguayas no hablan de dinero con sus pares y 4 de cada 10 cree que el dinero solo trae discusiones y divide a las familias. Queda claro que este es un tema tabú. Lejos estamos de entender al dinero como una herramienta al servicio de nuestras vidas, y, sobre todo, de los intereses profundos de cada una, que son personales e incuestionables. 

Además, 4 de cada 10 mujeres uruguayas no ahorra nunca. Una persona que no ahorra tiene menos opciones y más dependencia de situaciones ajenas a su voluntad, desde no poder separarse de un vínculo afectivo que ya no elije, hasta soportar un trabajo que no le interesa y por momentos detesta. Si no ahorramos tampoco tendremos fondos de emergencia ante gastos imprevistos, y mucho menos metas financieras: planificar un viaje, prever el retiro jubilatorio, mudarse, tener capacidad para enfrentar un quebranto de salud que implique gastos extra, o arreglar una humedad que surgió en el techo tras las tormentas del invierno.


Hay otro dato significativo que surge de este estudio y es que 6 de cada 10 mujeres no planifica los gastos en su hogar. Esto significa que las finanzas “suceden” y nos adaptamos a ellas, cuando debería ser exactamente al revés: tener un plan financiero que nos de la tranquilidad de cubrir los gastos cada mes, desarrollar hábitos de ahorro, trazarse metas que vayan por fuera del presupuesto mensual y, sobre todo, sentirse en calma y control con las finanzas, con las riendas en la mano, y no sumergidas varios metros bajo el agua.

Ordenar la mesa y tomar el control de la situación es posible, pero implica al menos tres cosas: la primera es revisar la situación personal y observarse. Detectar si son necesarios cambios o si estamos donde queremos estar. Pensar para qué queremos el dinero, revisar en qué gastamos y si la persona que se desprende de nuestras facturas está alineada con nuestros intereses profundos, aquello que verdaderamente nos define como personas. Si no es así, es momento de recalibrar y tomar acción. La segunda es dedicarles tiempo a las finanzas. Como dice la psicóloga Lorena Estefanell del equipo de MyD, “si queremos que algo crezca, prestémosle mucha atención”. Si ponemos el foco en las variables que no dependen de nosotras -lo cara que está la vida, lo bajo que está el dólar- vamos a sentirnos pequeñas y amenazadas. Salgamos de terreno de la queja y pasemos al de la competencia, aquellas cosas que están bajo nuestra zona de control. Tenemos la decisión en nuestras manos.

La última es recordar un consejo de la economista y escritora española Cristina Benito: “La seguridad respecto al dinero es un sentimiento, no un número”. Luego de tener cubiertas tus necesidades básicas como persona, es más importante el vínculo con el dinero que la cantidad que tengas en tu cuenta bancaria. Hay mucha gente que tiene mucho y aún así se siente insegura y amenazada. Otros tienen menos, pero lograron vivir en una actitud de abundancia y bienestar. 


Mujeres y Dinero

Somos una comunidad especialmente diseñada para aprender sobre el dinero de forma segura. Basta de escuchar hablar a personas de traje en lenguaje difícil, sintiéndonos disminuidas sin entender a fondo lo que nos dicen. Este es un espacio para hablar de cero sobre ingresos, gastos, presupuestos, inversiones, métodos de ahorro, deudas. Aquí todas las preguntas son bienvenidas y las respuestas son cercanas y totalmente comprensibles. Trabajamos para que cada día más mujeres mejoren su vínculo con el dinero, teniendo presente que no se trata solo de dinero. Como decimos siempre, “se trata de tu vida”.

https://www.mujeresydinero.uy/

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