Por: Elizabeth Salazar T.
Diana Marin es la fundadora de la Comunidad de Mujeres Internacionales. La iniciativa nació como una motivación personal de una extranjera, en este caso, una argentina viviendo en Chile. “Surgió con el propósito de crear una sólida red de apoyo para mujeres que, por motivos laborales propios o de sus esposos, debían emigrar. Buscábamos facilitar su adaptación, ayudándolas a establecer nuevas amistades, redes de contacto y acceso a información útil para su nueva vida”, explica Diana.
La Comunidad de Mujeres Internacionales fue creada el 8 de marzo de 2017 en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. En su primer encuentro, Diana reunió a mujeres de ocho países y sintió una fuerte conexión con ellas, lo que la motivó a continuar con la iniciativa. Las reuniones mensuales se hicieron habituales y, en 2018, formalizaron la organización mediante un sistema de membresías.
En septiembre de 2020, el proyecto amplió su alcance para conectar a mujeres de más de 20 países, tanto a aquellas que residen en el extranjero como a quienes, desde sus países de origen, se identifican con una visión cosmopolita. Su objetivo es fomentar el compañerismo, la unión, la amistad y el desarrollo personal de sus socias.
Actualmente, la comunidad cuenta con 160 socias, 8.500 seguidoras en Instagram y presencia en 24 países. Su sede está en Santiago, pero también tienen comunidades en Mendoza, Argentina, y Algarrobo. Sus integrantes, denominadas “Embajadoras Internas”, provienen de diversos países como Alemania, Argentina, Italia, Japón, Francia, Colombia y Uruguay.
Compartiendo culturas
La comunidad organiza actividades a través de once clubes temáticos, adaptados a los intereses de sus socias. Estos abarcan ámbitos sociales, culturales y de entretenimiento, con enfoques en emprendimiento, finanzas, solidaridad, cine, gastronomía, moda y decoración.
Además, una vez al mes realizan un Happy Hour virtual, donde invitan a un personaje destacado para compartir temas de interés. Las socias pueden participar desde cualquier lugar del mundo, acompañadas de su bebida favorita.
“Buscamos generar espacios de intercambio cultural que permitan establecer relaciones duraderas y de apoyo entre mujeres que viven lejos de su lugar de origen”, concluye Diana.